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NEUROCIENCIAS

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Hoy es común escuchar hablar o leer acerca de investigaciones sobre el cerebro.  En nuestro país, a partir de la tarea de divulgación del neurocientífico Facundo Manes, estos estudios se hicieron más familiar para el gran público.

Los avances en este campo son muy alentadores. El gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha una iniciativa denominada “Mapa de la Actividad del Cerebro” destinada a medir las actividades eléctricas de las células cerebrales (neuronas) en su comunicación unas con otras. Esto está destinado, entre otras cosas, a poder lograr la cura de enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la epilepsia o lesiones cerebrales profundas.

Ahora bien, algunos neurocientíficos, a partir de los nuevos conocimientos sobre el sistema nervioso y más allá de su ámbito de estudio, hacen planteos filosóficos al considerar que las explicaciones a las conductas humanas serán develadas por la ciencia, ya que en definitiva, éstas son sólo el resultado de las intercomunicaciones eléctricas y químicas entre las neuronas.

El amor, el pensamiento, la creación artística, la misma conciencia del “yo” que todos tenemos, además de todas las elecciones que tomamos, sólo se explicarían desde nuestro sistema nervioso.

Es verdad que muchas acciones del ser humano pertenecen a la esfera de lo inconsciente o no reflexivo, aunque pueda parecer que éstas son producto de decisiones conscientes y pensadas. Nuestra experiencia previa, nuestro aprendizaje y nuestras emociones juegan un papel importante en las conductas que seguimos.

Sin embargo, sostener ese enfoque filosófico es dejar de tomar en consideración hechos que no pueden ser explicados desde esa postura.

A diferencia de los demás animales, el ser humano tiene la capacidad de “pensarse a sí mismo”, reflexionar sobre su propia vida psíquica y emocional e incluso pararse por encima de los condicionante internos y externos. De esto último todos podríamos poner ejemplos de la vida personal y de la historia humana.

Eso llevó al filósofo Max Scheler a sostener que el hombre ocupa un lugar particular en el cosmos,  porque es como “el asceta de la vida”, capaz de decir que no. Un ser que tiene la facultad de revelarse.

El hombre sólo puede ser explicado desde una visión multidimensional, donde no se prescinde de ninguna éstas: la somática, la psíquica y una dimensión que se podría denominar mente, espíritu o dimensión noológica como la llamó el neuropsiquiatra austríaco Vyctor Frankl.

Esta última le permite tomar decisiones desde el “sí mismo” ( su mente o su dimensión espiritual) y el cerebro ejecuta esas decisiones, como órgano de acción. Mente y cerebro están unidos indisolublemente. Por eso una lesión cerebral, la falta de desarrollo o alguna enfermedad de ese órgano, afectará a la toma de decisiones libre, reflexiva o consciente. Si el cerebro no funciona bien, las capacidades superiores estarán dormidas sin poder manifestarse o sólo se manifestarán parcialmente.

Por otro lado, a diferencia de los demás animales el hombre toma decisiones también basadas, no ya en estímulos físicos, sino apelado por valores inmateriales, como el bien o la justicia. Ese mundo de cualidades inmateriales de las cosas sólo es visible a través de una dimensión que va más allá de la simple interconexión neuronal.

Hay neurocientíficos que por supuesto, no toman esas posiciones extremas y que saltan desde su campo del saber para arribar a conclusiones que no pueden verificar con sus propios métodos. Pero más allá de estos debates, en la práctica vital esto tiene consecuencias.

Si no somos libres, no tenemos responsabilidad por nuestras acciones, con lo cual decrece nuestro sentido de que debemos hacernos cargo de nuestros destino y por tanto que somos responsables de las consecuencias de nuestros actos.

Somos seres condicionados, pero también libres. Educar para la libertad y la responsabilidad es clave para humanizar nuestra sociedad. Eso implica que cada uno sea cada vez más autoconsciente de sus decisiones y tome la responsabilidad de elegir por sí mismo, buscando el sentido correcto en sus actos.

El desarrollo de las neurociencias será un enorme aporte para la vida de las personas. Sin embargo, para poner las cosas en su justa medida, vale lo que dice Guillermo Acevedo: “cualquier intervención biológica puede ayudar a mejorar las condiciones de la carrera de la vida, pero no la corre por él o ella”. El ser humano no se reduce a su sistema nervioso.

PD: para el que le interese véase también en “Lideres Constructores” de Matías Cánepa, pag 85-88

Scanning of a human brain by X-rays

2 thoughts on “NEUROCIENCIAS”

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